Basada en los Tres Componentes de la Autocompasión de la Dra. Kristin Neff
Cuando estamos luchando, nuestro instinto a menudo es ser autocríticos. Esta herramienta te guiará a través de la pausa de autocompasión de la Dra. Kristin Neff: una forma gentil de ofrecerte a ti mismo la misma amabilidad que le darías a un buen amigo.
Reconoce tu dolor sin juzgar
Recuerda que no estás solo en el sufrimiento
Ofrécete calidez y comprensión
Exploremos lo que está sucediendo para ti en este momento
La investigación muestra: Tomarte un momento para comprender tu experiencia actual ayuda a que las prácticas de autocompasión sean más efectivas. No se trata de juzgar, sino de conciencia.
Observa cualquier sensación física sin intentar cambiarla. Áreas comunes donde retenemos el estrés:
Escribir el diálogo interno crítico nos ayuda a reconocerlo más claramente. Recuerda, notar estos pensamientos no los hace verdaderos.
Selecciona todas las que correspondan. Nombrar las emociones nos ayuda a comprenderlas mejor.
Selecciona lo que mejor describa tu situación actual. Esto ayuda a personalizar tu pausa de compasión.
"Este es un momento de sufrimiento"
La Dra. Neff enseña: El primer paso es reconocer nuestro dolor con atención plena, sin suprimirlo ni dejarnos abrumar por él. Simplemente observa y nombra lo que estás experimentando.
"El sufrimiento es parte de la experiencia humana"
La Dra. Neff explica: Cuando estamos sufriendo, a menudo nos sentimos aislados y solos. La humanidad común nos recuerda que la lucha es parte de la experiencia humana compartida: no estás solo/a.
Estás conectado/a con todos los humanos que han experimentado luchas similares
Piensa en amigos, familiares o incluso extraños que podrían haber enfrentado desafíos similares. Eres parte de una historia humana más grande de lucha y resiliencia.
"Que pueda ser amable conmigo mismo/a"
La sabiduría de la Dra. Neff: La amabilidad hacia uno mismo significa tratarte a ti mismo/a con la misma calidez y comprensión que le mostrarías a un querido amigo que enfrenta la misma lucha. Reemplaza la autocrítica con apoyo gentil.
Coloca ambas manos en tu corazón, date un abrazo suave o coloca una mano reconfortante en tu mejilla, lo que te parezca más calmante en este momento.
Reconociste conscientemente tu lucha
Recordaste que no estás solo/a
Te ofreciste amabilidad
"Con autocompasión, nos damos a nosotros mismos la misma amabilidad y cuidado que le daríamos a un buen amigo." - Dra. Kristin Neff