Llegas al final de la página y te das cuenta de que no captaste nada. Abres el teléfono para una sola cosa y emerges veinte minutos después. La atención es un músculo, y la mayoría lo hemos dejado debilitarse en silencio.
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El duelo lleva su propio tiempo. Si te han hecho sentir que ya deberías haberlo "superado", este es un recordatorio suave de que la pérdida no se mueve según el horario de nadie más, y mucho menos el del mundo.
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Levantarse a las cinco, baño helado, diario, ejercicio, todo antes del amanecer. Si la mañana perfecta del internet te deja sintiéndote atrasado antes de que el día siquiera empiece, esto es para ti.
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El almuerzo comido frente al teclado, terminado antes de que notaras que llegó. Casi todos comemos en piloto automático. Comer con atención no es una dieta ni un conjunto de reglas: es simplemente estar presente mientras comes.
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Has leído los artículos. Asentiste, apagaste algunas notificaciones, y dos semanas después estabas justo donde empezaste. Saber no es lo mismo que cambiar, y aquí está lo que de verdad ayuda.
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Ser amable contigo mismo una vez, en un buen día, es fácil. Convertirlo en una práctica diaria —para que esté ahí cuando llegue el día difícil— es donde ocurre el verdadero cambio.
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